Descripción:
Le Beau Narcisse avanza, envuelto en una bufanda dorada, atraído por un destello que conoce demasiado bien: el suyo. En ese reflejo se contempla, irresistible, deseado. No necesita ningún gesto para seducir, cada línea de su cuerpo habla por él. Sobre su piel, la bergamota estalla en frescura. Luego se revela el almizcle, carnal. Y por último, la haba tonka impone su estela voluptuosa y decidida. Un perfume ámbar-almizclado como un soplo insistente, una caricia prohibida. Le Beau Narcisse no busca la atención, la atrae, irresistiblemente. Le Beau Narcisse se mantiene erguido, torso esculpido, envuelto en una bufanda dorada que descansa sobre un hombro engastado con una piedra azul. El frasco revela un jugo azul claro que intriga tanto como atrae. Un objeto de deseo con una sensualidad afirmada. Presentado en un estuche de metal azul, grabado con volutas doradas y adornado con una piedra color zafiro. Un cofre excepcional, guardián de un perfume incandescente.